Artículo escrito por Josemi Serrano

Para todo pescador deportivo visitar Cabo Verde supone entrar en el paraíso de la pesca. Si buscamos un sitio en el que practicar nuestra técnica favorita, bien sea curricán, jigging, popping, jig casting, spinning o big game, nuestro destino está claro cuál es, aunque obviamente no es el único.

La definición de paraíso dice: «lugar donde viven las almas de los justos y donde gozan de felicidad completa.» Sin duda alguna, son unas palabras más que acertadas para nuestro destino elegido, Cabo Verde.

Cabo Verde es un grupo de islas, 10 volcánicas y 5 islotes, situado a unos 700 km de las costas de Senegal. Dada su latitud, goza de un clima durante todo el año con temperaturas suaves, entre 21 y 28 grados en verano y entre 19 y 25 en invierno. Sin una época marcada de lluvias, podemos disfrutar de su sol y su adorable temperatura durante todo el año, y salir a pescar cualquier día del año, ya que al estar en una isla nunca dependeremos de las situaciones meterorológicas. Es decir, si un día encontramos mala mar por vientos fuertes y no podemos salir a practicar curricán, nos dirigiremos a la parte más resguardada de la isla y tentaremos tanto a jigging, popping o pesca con vivo a los peces más imponentes que podamos imaginar.

Al ser un archipiélago de formación volcánica, podemos encontrar grandes profundidades muy cerca de costa. Solo tenemos que salir de puerto y prácticamente podemos poner nuestros mejores curris en el agua en busca de innumerables especies de grandes peces, pero sobre todo del mítico marlín azul, la especie de pesca deportiva más codiciada. Para cualquier pescador deportivo, la oportunidad de poder luchar con semejante adversario supone el cumplir un sueño. Dada la ubicación de estas islas, podemos tentar al marlín azul durante todo el año, contando con los. meses de entre abril y julio con una verdadera explosión de actividad de esta especie. Si no queremos cargar con los pesados equipos de big game, disponemos de bastantes y muy buenas empresas de chárter donde además de contar con verdaderos especialistas en marlines pondrán a nuestra disposición, los equipos de pesca más modernos con los que poder disfrutar, sin ninguna preocupación, de la pesca, y todo a unos precios realmente asequibles.

Velas y más capturas

Otro picudo muy perseguido en pesca deportiva es el pez vela. Aquí encontraremos ejemplares de tamaños más que considerables. Si os gustan las emociones fuertes, no dudéis en salir a buscar velas con vuestros equipos de mosca. Es una experiencia que difícilmente se puede olvidar – el hecho de tener al otro lado de tu equipo de mosca un vela sacando todo su cuerpo fuera del agua -. Y cómo no, también podremos tentarlos al curricán. En la empresa de chárter se ocuparán de todo incluyendo el cebo fresco preparado para picudos.

Como anécdota con esta preciada especie, pez vela, un día de pesca a jigging enfrente de isla de Sal con el pescador Dani Güell, en una subida de jig, su pareja logró clavar un precioso e impresionante pez vela, algo insólito a jigging. Y es que en estas aguas las emociones se multiplican.

Otras capturas a obtener a curricán son petos, dorados y atunes de aleta amarilla en cantidades increíbles. Los petos, que pueden llegar a los 2,50 metros y a más de 80 kilos, son un verdadero trofeo. Es toda un a experiencia escuchar la carraca de nuestro carrete, cuando un gran peto muerde nuestra muestra. Asimismo los dorados pueden llegar a ser descomunales – muy abundantes y combativos – nos darán momentos increíbles.

Por otro lado, no nos podemos olvidar de los túnidos. Los encontraremos por doquier en estas islas, con pesos de hasta 450 kilos en el caso del atún rojo, aunque escasos. En cuanto al atún de aleta amarilla estas aguas rebosan de actividad y, sobre todo, en el caso del rabil o aleta amarilla, las capturas suelen ser abundantes y de unos pesos más que considerables. Estas especies son un gran desafío para los pescadores.

Jigging

Hablar de jigging en Cabo Verde son palabras mayores. Estamos en unas islas que, comentábamos anteriormente son de procedencia volcánica, con lo que todo ellos supone para la fauna marina. Al tener una costa abrupta, donde la profundidad llega muy rápido, estar en mitad de un océano con sus corrientes marinas muy querenciosas, rodeados por encima de los 21 grados llegando hasta los 28 en verano, juntamos todas las condiciones ideales para que esta zona sea muy rica en bancos de peces pasto y, como todos sabemos, detrás de los grandes bancos vendrán sus depredadores.

Salir una jornada a jigging en Cabo Verde supone todo un sueño. Vamos a estar pescando y clavando peces hasta que nuestro cuerpo literalmente aguante. Desde las grandes serviolas, barracudas, cuberas descomunales, atunes, medregales o dorados hasta las insospechadas visitas de grandes picudos, muy difíciles de clavar pero no imposible, o los descomunales atunes que pondrán a prueba nuestros equipos y sobre todo nuestros riñones.

Salir una mañana a «rascar fondo» con nuestros jigs buscando los tan apreciados meros o abades nos puede llevar a tener uno de los combates de nuestra vida. Si damos con una cubera de un tamaño solamente medio sobre los 15 kilos de peso, veremos el por qué estos peces se han convertido en todo un reto para los que pescamos a jigging. Simplemente son descomunales en su picada. Nada más sentir nuestro anzuelo correrán hacía su escondite, buscando la protección de su cueva. Ello supone que, tras la picada, no podremos dejarle ni un metro o la perderemos. Hasta hace pocos años las cuberas pescadas a jigging eran más que una realidad, un mito. Lo habitual era que nada más picar se encuevaran y acabáramos rompiendo nuestra línea, pero actualmente con equipos más potentes y mejorando la técnica se pueden obtener ejemplares de más de 50 kilos. Un auténtico trofeo para cualquier pescador deportivo. Sin duda alguna es una de las especies más difíciles y que más satisfacciones nos pueden dar con nuestros equipos de jigging. La acción de pesca para la obtención de cuberas, como podréis imaginar, es bastante simple.

Bajamos nuestros jigs hasta tocar fondo, el ruido del jig en la roca las va a atraer, y vamos ascendiendo unos metros, no muchos, hasta que tengamos la tremenda picada, que es como si hubiéramos enrocado. Su fuerza descomunal y la más que probable huida hacia su lugar de refugio hace que sea imprescindible templar nuestros frenos de los carretes y tararlos a prácticamente todo lo que nos permita nuestro equipo. l La satisfacción de poder cobrar semejante pieza es difícilmente igualable en el mundo de la pesca. Muchas veces, cuando estamos practicando jigging buscando peces en fondos cerca de las rocas, en la subida podemos encontrarnos con las rapidísimas barracudas. Siempre atentas a cualquier presa, no dudarán en hacer presa a nuestros jigs. Otro rival que debemos tener en cuenta cuando pesquemos a jigging son las serviolas. Ejemplares que pueden pasar de los 50 kilos son motivo para que muchos pescadores visiten Cabo Verde.

Con nuestros jigs alargados preferiblemente y en fondos inferiores a los 100 metros, iniciaremos la búsqueda de tan preciado rival. La picada de estos ejemplares suele producirse en la ascensión de nuestros jigs y cuando estamos en mitad de las aguas. Es imprescindible dar muchísima vida a nuestros señuelos, por lo que la rapidez en la ascensión cuenta con un papel muy importante. Quien ha pescado una serviola sabe de su fuerza y determinación. Tras la picada notaremos como si una locomotora tirara de nuestra caña hacia el fondo. Las serviolas cuando notan que están presas de nuestro anzuelo tienden a buscar a seguridad de los fondos y no paran hasta llegar a lo más profundo, por lo que tendremos asegurada una batalla digna del mejor de los pescadores. Es otro de los peces míticos y que todo pescadores quiere cobrar. Poder luchar con una gran serviola es algo que todos hemos soñado y cuando hemos pasado por ello ha quedado impregnado en nuestra mente para siempre. La felicidad nos puede llegar en cualquier momento en estas islas. Además de todas estas preciadas especies podremos encontrar los siempre presentes grandes dorados o los frenéticos y números atunes. Pescar un día a jigging en Cabo Verde es hacer un máster de pesca en esta especialidad.

Spinning y popping

Si lo nuestro es el spinning o el popping, sin duda alguna éste ha de ser nuestro destino,. ,Desde los siempre presentes y combativos jureles (horse-eye-trevally) con tamaños que pueden rondar los 10 kilos, hasta los preciados blacks jacks cerca de los arrecifes, la variedad y cantidad de peces es increíble. Atún listado o de aleta amarilla, serviola – dumerili o rivoliana -, bacoretas, o melvas, dorados, cuberas, tiburones… Es una lista casi infinita la variedad de peces que podemos tentrar en estas islas con nuestros poppers o equipos de spinning. Siempre podremos buscar un rincón de la isla, por muy levantada que esté el agua para salir a pescar a mar abierto, donde poder pasa unos momentos inolvidables lanzando nuestras muestras.

Para los días que estemos más agotados o simplemente nos apetezca, la pesca de fondo como seguramente imaginaréis, aquí es simplemente inagotable. Aparte de todas las demás especies anteriormente citadas, nos podemos encontrar con abades, garopas, peces ballesta y cirujanos, tiburones toro, tigre o martillo entre otros. Y como siempre, solo debemos preocuparnos de pasarlo bien. De todo lo demás tendremos empresas que, a precios muy razonables, se van a encargar.

Equipos de pesca

Para este destino de pesca podemos olvidar nuestros equipos en casa. La empresa de chárter de Cabo Verde que contratemos puede poner a nuestra disposición el material que necesitemos. No obstante, suele ocurrir que no sgusta pescar con nuestros equipos personales. Los equipos recomendables para este viaje son uno de jigging y otro de popping. El de jigging lo vamos a formar para este viaje con nuestra mejor artillería.

Aquí no podemos andarnos con medias tintas. Vamos a tener muchos combates y con peces de considerable tamaño. Una caña con acción cercana da 250gramos, y un carrete con un freno considerable montado con un trenzado de 80 libras es acertado. Nuestro equipo de popping estará compuesto de una caña de acción no superior a 200 gramos, y un carrete rápido y con buen freno (tamaño 8000), todo ello montado con un trenzado de unas 50 libras. Además deberíamos llevar diferentes tipos de líneas para bajos de línea, con potencias entre 100 y 200 libras aproximadamente. De todas formas si nuestro objetivo son las tan preciadas cuberas sería interesante poder llevar, si las queremos pesca a jigging, algún equipo de mayor potencia. Para estos peces siempre se quedan pequeños nuestros equipos, pero con una caña de acción de más de 400 gramos, y un buen carrete tamaño 7500 con freno generoso y montando un trenzado de unas 80 libras, nuestras posibilidades aumentarán. No será fácil pero sí, emocionante. Después de esto, accesorios como anillas abiertas y cerradas, mosquetones, anzuelos de varios tipos y medidas, serán parte de nuestro equipaje. Tampoco pueden faltar como parte de nuestro equipaje poppers y paseantes. Los poppers, como siempre que pescamos en trópico, preferiblemente de madera y con pesos de entre 50 y 150 gramos. En cuando a paseantes o señuelos para spinning podemos llevar una variedad más amplia. Desde pequeños jigs para el jig casting hasta paseante floating para disfrutar de las picadas. Los jigs variados con una buena opción pero como imprescindibles hemos de llevar jigs alargados de peso 50-150 gramos. Las serviolas darán cuenta de ellos. Evidentemente si disponemos de la posibilidad de viajar con más peso, podremos echar otros tipos de jis para poder pescar en caída o vinilos con cabeza plomada de más de 100 gramos. Los potentísimos black jacks pasarán a ser uno de nuestros objetivos.

Estamos seguramente en uno de los sitios que muchos pescadores, después de recorrer medio mundo con nuestras cañas al hombro, elegiríamos para vivir.

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